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  Año XX | Nº 1262| Edición del 14 de Marzo de 2006
LOS ARTISTAS BRINDAN EL ULTIMO HOMENAJE A ALBERTO MIGRE
En Chacarita, un centenar de amigos despidio al autor y recordo anecdotas entraņables de su vida
 

Lloraron su dolor, los recuerdos y el afecto. La mañana del sábado 11, un centenar de personas despidió a Alberto Migré en el cementerio de Chacarita. En varias oportunidades, él había expresado su desdén por las pompas de la muerte; sus allegados respetaron su deseo y no fue velado. “Acordáte de lo que tenés que hacer cuando fallezca”, le dijo el miércoles 8 a su mejor amigo, el guionista Víctor Agú, a cuenta de nada. La mañana del viernes 10, la empleada doméstica llegó al departamento de Caballito y se sorprendió por el inusual silencio. Fue ella quien llamó al servicio de emergencias médicas. No había mucho por hacer. Migré había muerto esa madrugada, en su cama, mientras dormía.
El coche fúnebre partió desde Argentores, en Pacheco de Melo y Callao, entidad que Migré presidía. En una parte del recorrido se sumó a la caravana un grupo de taxis quienes, con bocinazos, homenajearon a quien los inmortalizó en “Rolando Rivas, taxista”. La capilla del cementerio quedó chica para tantos amigos y admiradores del autor de las telenovelas más emblemáticas. “Voy a recordarlo desde lo más cálido de mi ser. Era un gran amigo y una excelente persona. Gracias a él pude trascender dentro de la música ya que difundió mi primer disco”, expresó Marilina Ross. Migré permitió que uno de los temas que ella había grabado —“Quereme... tengo frío”— fuese la cortina de algunas escenas de la telenovela “Piel naranja”, que Marilina protagonizaba con Arnaldo André. “Le debo mucho a Alberto, fue el hombre que más oportunidades me dio en mi carrera y quien más me enseñó. Fue mi papá artístico. No sabía que había sido operado del corazón hace dos años; recién el viernes me enteré de eso. La televisión perdió un guía y un sendero. Alberto fue uno de los que más trabajó por la identidad del teleteatro y acercó al hombre a este género. Era un duende, un angelito”, expresó una muy compungida Soledad Silveyra, quien abrazó a Nora Cárpena, en busca de consuelo. Esta última actriz, junto a su esposo Guillermo Bredeston, protagonizaron “Su comedia favorita”, uno de los primeros éxitos televisivos que cosechó Migré. “Gracias a Alberto conocí a Nora, ya que grabamos juntos una de sus novelas. Ese romance nos dio una vida en común y una familia que ya cuenta con seis nietos”, reconoció el actor. “Vine a despedir a un amigo de toda la vida, a un autor exigente, a un talentoso. La melodía de sus palabras llegaba al corazón del público”, expresó Thelma Biral. También elogiaron al autor Dorys del Valle, Arturo Puig, Selva Alemán y Carlos Gorostiza. Cuando el ataud ingresó en el panteón de Actores, Soledad Silveyra gritó: “Gracias”. Fue secundada por una salva de aplausos.


En la capilla de Chacarita,
Soledad Silveyra se abrazó
al cajón, sin consuelo. La
actriz lo consideraba su
mentor y padre artístico.


Alberto Migré fue sepultado
temporariamente en el
panteón de Actores, hasta su
cremación. En ese momento,
se escuchó un “Gracias”,
que unificó el sentir de todos
los que estaban presentes.


Migré era uno de los
hombres más queridos
y respetados del
ambiente artístico.
Esto quedó demostrado
el sábado 11, en el
cementerio de
Chacarita.

   

Publicación semanal de Editorial Perfil S.A
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