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  Año XX | Nº 1281| Edición del 25 de julio de 2006
"Siento una gran felicidad con mi nuevo papel de mamá"
Pampita volvió al país y trajo a su hija, Blanca
 

Cruzar la cordillera de seguro será para ella un acto tan natural como compatibilizar ciertos localismos chilenos y argentinos, en el momento en que comience a hablar. Algo más de dos meses pasaron desde su nacimiento, y aunque, hasta el momento, no figuraba en la lista de prioridades de sus padres, Blanca Vicuña visitó la patria materna. Consecuente, o no, con el dicho que asegura que todo niño viene al mundo con un pan debajo del brazo, Benjamín Vicuña (27) llegó al país para iniciar las negociaciones que, próximamente, lo dispararán como figura estelar en la televisión nacional. A la incondicional compañía de su mujer, se sumó la necesidad de continuar con eternos trámites legales, y Carolina Ardohain (27) supo sacar provecho del tiempo en el expectante regreso a su tierra, luego de una larga radicación en el país transandino.
Sábado, 12:40. Aeropuerto Internacional de Ezeiza. Auxiliada por la chilena Sara Sarabia, abnegada nurse de la pequeña Blanca, la familia Vicuña arribó en un vuelo de Aerolíneas Argentinas procedente de Santiago de Chile.
13:45. Puerto Madero. Tan celosamente como los padres de la niña preservaban su rostro, dos guardaespaldas procuraron la seguridad de la familia hasta las mismas puertas del hotel Madero Sofitel. Ni bien realizado el check in, ambos robustos protectores abandonaron el destino en un remise. Uno de ellos, Federico Perroti, solía ser el custodio personal que le asignaba su ex marido, Martín Barrantes, y jefe de operativos en la boda de ambos. La reserva de una de las habitaciones superiores del cuarto piso con vista al frente, hecha desde Chile, no registró requisitos especiales y la estadía fue catalogada por los empleados como “de muy bajo perfil”.
18:45. Carolina, con Blanca en brazos, y en compañía de su booker de Dotto Models, Gastón, salió en dirección al salón del estilista Sergio Lamensa, en busca de la iluminación perdida durante el embarazo, la acentuación de su tono castaño y un ligero corte de largo. “No me despego
de Blanquita. Mi hija me llena de orgullo y me acompaña en esta nueva y maravillosa etapa de mi vida. Siento una enorme felicidad con este nuevo papel de mamá -dijo Pampita-. 2006 ha sido un gran año para nosotros, y nada me gustaría más que regresar al país con un buen trabajo”, agregó la modelo.
Al cabo de tres horas, Carolina salió del estudio de Barrio Norte. Minutos más tarde, la familia volvió a reunirse en Palermo para comer en Casa Cruz, el restaurante del empresario Juan Santa Cruz, compatriota de Vicuña. Marchó un lenguado para la pampeana.
Desde el parto, Ardohain se propuso recuperar su figura, aunque no difiere tanto de la original. Por las mañanas, y luego de amamantar a su pequeña, la modelo mantiene una rutina diaria de fitness, diseñada por ella misma, con la finalidad de tonificar el cuerpo, en especial el área abdominal. Según sus allegados, Carolina corre compulsivamente sobre una cinta que compró días después de producirse el nacimiento de Blanca. El ejercicio diario se complementa con una rigurosa dieta basada en la ingesta de fibras y proteínas: huevos y ensaladas verdes para el almuerzo y la comida.
Domingo. 12:53, “el Benja”, Carolina, Blanca y la niñera dejaron Puerto Madero para dar un paseo por las calles de San Telmo. Salieron del garaje del hotel en un Honda Hit metalizado, provisto por Pancho Dotto para que su modelo se movilice mientras dure su estadía en Buenos Aires.
No escaparon del típico circuito dominguero en el ecléctico barrio porteño. Caminaron sin prisa por calle Defensa. “Estamos felices de hallarnos aquí, la Argentina nos ha recibido con mucho cariño y nos cuesta despedirnos”, deslizó Vicuña.
Varios fueron los puestos que visitaron, en particular aquellos dedicados a los colgantes, collares y pulseras. Pero hubo algo que pudo más que cualquier artesanía y desde la vidriera logró captar la atención de Vicuña. Sin titubear, y con Blanca en un portaenfant sujeta al cuerpo de su padre, entraron en uno de los más de 260 anticuarios. El objeto de deseo del actor chileno fue un exquisito juego de té alemán, estilo art decó, en metal plateado valuado en $1.300. El sabor de lo añejo sedujo demasiado al matrimonio y, en el envión de consumo, también adquirieron en aquel local una lámpara de estilo. Ni bien guardaron las bolsas con las nuevas adquisiciones en el baúl del auto, el grupo entró en el restaurante/parrilla “El viejo Gómez”, en busca del sabor de la carne argentina. Asado para Vicuña y ensalada para Pampita, y una vez finalizada la sobremesa, regresaron al hotel. Ya había caído la noche, y con ella la reunión que Benjamín mantendría con los directivos de Underground, la prestigiosa productora de televisión, presidida por Sebastián Ortega, y generadora de El tiempo no para, entre otros destacados ciclos.
18:45. Ortega y Pablo Culell, director de producción de la compañía, fueron recibidos por Vicuña en el lobby del hotel. Luego de la presentación oficial de la beba y su mujer, los tres se sentaron a darle forma a Lola, el ciclo televisivo que el chileno protagonizará junto a la actriz Nancy Dupláa. Aún sin canal, pero disputado por los dos más importantes, el proyecto se encuentra en la instancia “piloto”. Al equipo se sumó la vestuarista, para la prueba de vestuario, y el director de lo que, sin duda, será uno de los unitarios más destacados. Estipulado el horario de grabación del demo, los productores abandonaron Puerto Madero. Mientras tanto, Carolina y Blanca esperaban por papá en la habitación del cuarto piso.
Aunque menos urgente, otro objetivo se sumó a esta visita. Para continuar con la tarea de impulsar el arte más allá de cualquier frontera, y al igual que lo ha hecho en compañía de su amigo personal, colega y compatriota, Gonzalo Valenzuela, en el barrio Bellavista de Santiago de Chile, Vicuña busca casonas en la zona de Palermo Viejo. La idea de fundar un segundo Centro Cultural Mori, versión porteña, mantiene el entusiasmo de la dupla que se encuentra en plena búsqueda de un socio argentino. Requisito: que sea actor.
22:30. Una bocanada de aire e intimidad trajo la noche del domingo. Blanca no tardó en dormirse bajo la supervisión de su niñera, y la pareja salió a solas, al menos lo que duró el trayecto desde el hotel a la casa de Steffi Novillo, amiga y maquilladora personal de Carolina, para celebrar con ella su cumpleaños. Regresaron al hotel cuarenta y cinco minutos pasada la una de la madrugada.
Lunes de 13:00 a 18:00 y martes 08:00 a 17:00, marcó el schedule de grabación del trailer de Lola en las oficinas del cuarto piso del dock blanco, sobre la calle Alicia Moreau de Justo, en Puerto Madero. Allí Vicuña conoció a Nancy Dupláa, y se rodaron las primeras escenas. Fernán Mirás, Claribel Medina, Luciano Castro y Lola Berthet fueron los actores que acompañaron a la pareja de ficción. El elenco comenzará el rodaje en el mes de octubre.
Martes, 18:00. Benjamín Vicuña se despidió de Blanca y de su mujer para estar presente en la fiesta de lanzamiento del unitario “HyT” (Huaiquiman y Tolosa) que graba para la televisión chilena. La familia volverá a reunirse el próximo viernes 28, cuando Carolina y Blanca se despidan de Buenos Aires y emprendan rumbo más allá de la cordillera.

Por Sebastián Soldano | Fotos L. SZAJMAN/PERFIL

Por primera vez después del nacimiento de Blanca, de tres meses, la modelo y Benjamín Vicuña vinieron de Chile para pasar unos días en Buenos Aires.


Se alojaron en un hotel de Puerto Madero, pasearon por San Telmo y visitaron amigos. El motivo del viaje: Un contrato que lanzará a Benjmín como estrella de la TV nacional.


Durante su estadía, y siempre en compañía de su hija, Pampita pasó casi cuatro horas en el estudio de su estilista donde decidió hacer un sutil cambio de look. Acentuó el tono castaño de su pelo, lo iluminó y cortó algunos centímetros.


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