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  Año XX | Nº 1281| Edición del 25 de julio de 2006
Jorge Lanata, en oriente medio
Desde el frente, describe su impresión del conflicto
 

Las ciudades son escombros. Destrozadas por los misiles, las estructuras edilicias se desgajan y muestran impúdicos interiores. La vida se esconde por debajo de las calles, en refugios saturados de miedo y ansiedad. La ofensiva israelita en el Líbano produjo, en casi dos semanas, quinientos muertos. Jorge Lanata, columnista del diario “Perfil”, viajó como enviado especial a Oriente Medio. En la última edición del periódico, el periodista analiza, explica y describe un conflicto que alarma al mundo entero. En su crónica del duodécimo día de guerra, detalla: “Más de dos mil soldados israelíes, asistidos por una docena de blindados, cruzaron ayer la frontera con el Líbano desde que comenzó el conflicto. Ocuparon dos ciudades libanesas, Muraahin y Marun al Aras, donde hubo fuertes combates cuerpo a cuerpo con milicianos de Hezbollah. La aviación israelí siguió bombardeando el sur del Líbano y barrios de Beirut y Trípoli. Ya se fueron 20 mil extranjeros del Líbano”. En su recorrido por Naharía el periodista conversó con algunos de los cientos de argentinos que se instalaron en Israel luego de la crisis de 2001. Muchas de estas charlas se realizaron en refugios privados —obligatoriamente, desde la Guerra del Golfo, cada departamento que se construye debe tener un cuarto de hormigón, con vidrios blindados— y en los de uso público, donde pueden comer y dormir hasta cuarenta personas.
“Las llamadas de las dos primeras sirenas nos dejaron la comida a mitad de camino, entre la garganta y el miedo, pero ya en las otras dos hacíamos bromas sobre los bombardeos. Los seres humanos en general estamos locos. También a las sirenas se acostumbra uno”, cuenta Lanata. Mientras que en Beirut las embajadas de Gran Bretaña y los Estados Unidos evacuaban a su personal, Lanata escribía en Israel: “Termina el shabat y se abre la bandera de largada: Las calles de Tel Aviv se embotellan, y los pubs y restaurantes funcionan a pleno. La gente pasó el día en la playa. El agua es agradable, tiene más de20 oC, y el sol que en Naharía volvía más pesados los ocho o diez kilos del chaleco antibalas aquí tuvo un destino más cercano a la belleza que a la muerte. Sólo la televisión, cada tanto, pasa alguna noticia de lo que ocurre en el frente. El problema es que el frente está a poco más de cien kilómetros. Como si en Buenos Aires estuvieran bombardeando Chascomús”.

Fotos ARIEL JEROSOLINSKY/ DIARIO PERFIL

El periodista viajó a Israel como enviado especial del diario “Perfil”. Allí, analizó y describió la guerra.


Como cualquier habitante de Naharía, Lanata acudió a los refugios ante cada alarma. Ubicada a 20 kilómetros de la frontera con el Líbano, esta ciudad es blanco favorito de los misiles. Varios argentinos se radicaron allí en 2001.


También en Haifa, los misiles se convirtieron en parte del paisaje urbano. Los Katiushas pesan 20 Kilos, y Hezbollah los arroja desde camiones.


Publicación semanal de Editorial Perfil S.A
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