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  Año XX | Nº 1287 | Edición del 5 de septiembre de 2006
"A partir de hoy seré mi propia empresa"
Andrea del Boca producirá ficción
 

Volver no siempre es estar de regreso, y esa es la ventaja de lo clásico. Treinta y siete años han pasado desde que Alejandro Doria insistió en exponer a la niña prodigio a las luces de escena, y desde entonces jamás fue creíble la casualidad. Pasó por todo y, después, de todo, Andrea del Boca (40) ha vuelto para confirmar que su nombre no perece con el tiempo. Fue la figura emblema del cine nacional en la versión 2006 de la celebración “Hollywood”, tradicional evento con el que el Conrad Resort & Casino de Punta del Este despliega gratitud y entretenimiento a sus socios y huéspedes más importantes. “Disfruté tanto de esa noche glamorosa que ha sido el preámbulo más perfecto de esta nueva etapa que comienzo y que tanto me ilusiona”, confiesa la actriz.
“El propio límite lo pone uno”, frase que incorporó mientras estudiaba producción y dirección de cine y televisión en la New York University, despertó en ella la conciencia de que había llegado el tiempo de tomar cartas en el juego de su carrera. “A partir de ahora seré mi propia empresa -confiesa Andrea-. Siento la necesidad interna de defender mi trabajo, mi trayectoria internacional y mi futuro laboral. Es por eso que, en diciembre, comenzaré a producir “Perla Negra II”.”
—¿Será Ud. su propio producto?
—En principio, luego daré oportunidad a otros actores de trascender en el exterior, en países como Italia, España, Israel y Rumania, donde he establecido un vínculo fuerte con la gente. La misma que me ha pedido el regreso al género, al cuento de amor como tema universal. Quiero representar a la mujer de hoy, revalorizar y jerarquizar al amor y la familia. Claro está, no pretendo competir con Ideas del Sur o Pol-ka, sólo se trata de un modesto emprendimiento.
—¿Se desvincula del clan Del Boca?
—Para nada, los contrataré a todos (bromea). Cuento con Enrique Torres, para los guiones y papá, Nicolás del Boca, en la dirección. Ya hemos comenzado a buscar locaciones y a diseñar el elenco.
—¿No hará caso a la superstición de las segundas partes?
—La repercusión internacional que ha tenido la primera me alentó a pensar en la segunda. Pero creo que funcionará, porque muestra a una Perla más actual, a una mujer decidida, con agallas y que piensa en el progreso
—¿Cree Ud. que las novelas actuales desvirtuaron el género?
—Hoy el foco está puesto en el mercado interno, en el costumbrismo. Se venden los formatos, y eso hace que los actores no tengan chance de ser conocidos en otros países. Falta el amor más sentido, y pocas son las escenas en las que se resuelvan situaciones con pocos bocados. Hoy la palabra ha perdido valor y, a diferencia de lo que intentaba hacer yo, no hay mucho aporte pedagógico. Si bien la televisión no está hecha para educar, siempre busco instaurar temas que disparen el diálogo familiar.
—¿Ha muerto el cuento de amor?
—No, para nada. Es un tema universal, un juego muy humano. En estos tiempos de frenética labor y las presiones de la globalización, parece estar adormecido. Pero a las mujeres nos sigue fascinando que un hombre nos regale flores, que nos seduzcan, que nos contengan. Sin ese cuentito, la humanidad sería una especie en extensión.
—Dirigir sus propios productos, ¿es consecuencia de la experiencia, no tan feliz, de “Gladiadores de Pompeya?
—“Gladiadores...” me ha enseñado mucho. Me impulsó a tomar esta decisión. La historia era interesante, pero nunca se llegó a materializar la idea original del guión. Varias veces tuve ganas de meterme en temas de libro y producción, pero para eso hay que involucrarse totalmente y debí respetar mi lugar de actriz.
—¿La gente la prefiere en su papel clásico?
—No creo que sea tan determinante, porque “El sodero de mi vida” también era una comedia y le fue muy bien. “Gladiadores...” comenzó como el reencuentro de una historia de amor y terminó en caricatura. No lo entendimos nosotros, y menos la gente. Pero lo bueno de esta carrera es que siempre te da revancha.
Incontables fueron las oportunidades en que la imagen de Andrea ha sido solicitada por distintas marcas de productos para sus campañas publicitarias. En la actualidad, muchas son las que se disputan el nombre de la actriz. “La gente creció conmigo, y en la calle reaccionan como si yo fuese una vieja amiga –relata–, es por eso que creen en mí como referente. Estoy a punto de asumir el compromiso por primera vez.”
—¿La imagen personal ha sido una presión en su carrera?
—La presión en ese sentido es una cuestión muy nacional. Soy actriz y pongo mi cuerpo a disposición de los papeles que me toquen. En los Estados Unidos, nadie le cuestiona a Robert de Niro los 20 kilos que ha subido para hacer “Toro Salvaje”. No necesariamente se requiere 60-90-60 para interpretar a una ama de casa de barrio. Pero parece que las actrices argentinas debemos dar muchas explicaciones. Ahora me tocan papeles de señora, y eso no significa que no tenga cualidades y sentimientos para vivir el amor desde el protagónico de una novela. Pero sí, estoy atenta y suelo cuidarme en las comidas y, cuando el tiempo lo permite, tomo sesiones de gimnasia en cápsulas y otros tratamientos.
Desde hace cinco años, Andrea experimenta el más intenso amor que asegura haber sentido. Cuando Anna nació, vino con ella la mejor de las universidades. “A diario, mi hija me da clases de vida, ella es mi motor y en ella me redescubro. Por ella he puesto el acento en la lucha a favor de los derechos del niño y que no se conviertan en cientos de renglones escritos sino en hechos.”
Como suele decir, en honor a la relación con su pequeña Anna, la actriz lleva adelante la “Fundación Andrea del Boca”. “Se tata de un espacio para quienes no cuentan con los recursos necesarios o la valentía para hacer valer los derechos de sus niños o para quienes desean colaborar en la lucha.” Actualmente, y con el apoyo del gobierno de Libia, Andrea prepara su primer documental sobre el peligro de los campos sembrados de minas antipersonales, residuos de la I Guerra Mundial. “Cientos de chicos son usados para detectarlas, y es algo que debemos detener –asegura.- Aprovecho mi fama en ese sitio para concientizar al mundo.”
—¿Cómo es la vida afectiva de la mujer emblema de los cuentos de amor?
—Preparándome para recibir a quien quiera compartir la vida conmigo. Estoy sola, y muy bien, porque aprendí que es mejor la soledad que la compañía “para no estar sola”. Ya no me da vergüenza decir que no tengo pareja o ser el número impar en una reunión, porque comprendí que se trata de otra presión argentina. Sufrí mucho por amor, pero aún sigo apostando.
—¿Alguna vez soñó la historia de amor de sus padres?
—Mis padres (Nicolás y Ana María) acaban de cumplir 49 años de casados. A mí, no me alcanza el tiempo para imitarlos, pero alguna vez, quisiera sentir un amor así de fuerte. Ellos estuvieron 4 meses de novios y se casaron sin pensar demasiado, es por eso que estoy convencida de que el éxito en el amor es algo que se construye con el tiempo. Fui testigo de esa magia. Aún hoy, el primer jazmín de cada temporada, es para mamá.

Por Sebastián Soldano | Fotos C. Casco / Perfil


Su primera apuesta será “Perla Negra II”, novela que comenzará a rodar en diciembre.


Andrea fue convocada por el hotel Conrad, de Punta del Este, como estrella del cine nacional y jurado en la celebración anual de “La noche Hollywood”. Allí entregó el premio a la mejor caracterización de personaje.


Andrea quiere volver a exportar las novelas que emocionaron al mundo. Paralelamente, y junto al gobierno de Libia, dirige un documental sobre los niños y la guerra. Su objetivo es crear conciencia de los derechos infantiles, prioridad de la fundación que lleva su nombre.


Publicación semanal de Editorial Perfil S.A
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