Volver no siempre
es estar de regreso, y esa es la ventaja de lo clásico.
Treinta y siete años han pasado desde que Alejandro
Doria insistió en exponer a la niña prodigio
a las luces de escena, y desde entonces jamás fue creíble
la casualidad. Pasó por todo y, después, de
todo, Andrea del Boca (40) ha vuelto para confirmar que su
nombre no perece con el tiempo. Fue la figura emblema del
cine nacional en la versión 2006 de la celebración
“Hollywood”, tradicional evento con el que el
Conrad Resort & Casino de Punta del Este despliega gratitud
y entretenimiento a sus socios y huéspedes más
importantes. “Disfruté tanto de esa noche glamorosa
que ha sido el preámbulo más perfecto de esta
nueva etapa que comienzo y que tanto me ilusiona”, confiesa
la actriz.
“El propio límite lo pone uno”, frase que
incorporó mientras estudiaba producción y dirección
de cine y televisión en la New York University, despertó
en ella la conciencia de que había llegado el tiempo
de tomar cartas en el juego de su carrera. “A partir
de ahora seré mi propia empresa -confiesa Andrea-.
Siento la necesidad interna de defender mi trabajo, mi trayectoria
internacional y mi futuro laboral. Es por eso que, en diciembre,
comenzaré a producir “Perla Negra II”.”
—¿Será Ud. su propio producto?
—En principio, luego daré oportunidad a otros
actores de trascender en el exterior, en países como
Italia, España, Israel y Rumania, donde he establecido
un vínculo fuerte con la gente. La misma que me ha
pedido el regreso al género, al cuento de amor como
tema universal. Quiero representar a la mujer de hoy, revalorizar
y jerarquizar al amor y la familia. Claro está, no
pretendo competir con Ideas del Sur o Pol-ka, sólo
se trata de un modesto emprendimiento.
—¿Se desvincula del clan Del Boca?
—Para nada, los contrataré a todos (bromea).
Cuento con Enrique Torres, para los guiones y papá,
Nicolás del Boca, en la dirección. Ya hemos
comenzado a buscar locaciones y a diseñar el elenco.
—¿No hará caso a la superstición
de las segundas partes?
—La repercusión internacional que ha tenido la
primera me alentó a pensar en la segunda. Pero creo
que funcionará, porque muestra a una Perla más
actual, a una mujer decidida, con agallas y que piensa en
el progreso
—¿Cree Ud. que las novelas actuales desvirtuaron
el género?
—Hoy el foco está puesto en el mercado
interno, en el costumbrismo. Se venden los formatos, y eso
hace que los actores no tengan chance de ser conocidos en
otros países. Falta el amor más sentido, y pocas
son las escenas en las que se resuelvan situaciones con pocos
bocados. Hoy la palabra ha perdido valor y, a diferencia de
lo que intentaba hacer yo, no hay mucho aporte pedagógico.
Si bien la televisión no está hecha para educar,
siempre busco instaurar temas que disparen el diálogo
familiar.
—¿Ha muerto el cuento de amor?
—No, para nada. Es un tema universal, un juego
muy humano. En estos tiempos de frenética labor y las
presiones de la globalización, parece estar adormecido.
Pero a las mujeres nos sigue fascinando que un hombre nos
regale flores, que nos seduzcan, que nos contengan. Sin ese
cuentito, la humanidad sería una especie en extensión.
—Dirigir sus propios productos, ¿es consecuencia
de la experiencia, no tan feliz, de “Gladiadores de
Pompeya?
—“Gladiadores...” me ha enseñado
mucho. Me impulsó a tomar esta decisión. La
historia era interesante, pero nunca se llegó a materializar
la idea original del guión. Varias veces tuve ganas
de meterme en temas de libro y producción, pero para
eso hay que involucrarse totalmente y debí respetar
mi lugar de actriz.
—¿La gente la prefiere en su papel clásico?
—No creo que sea tan determinante, porque “El
sodero de mi vida” también era una comedia y
le fue muy bien. “Gladiadores...” comenzó
como el reencuentro de una historia de amor y terminó
en caricatura. No lo entendimos nosotros, y menos la gente.
Pero lo bueno de esta carrera es que siempre te da revancha.
Incontables fueron las oportunidades en que la imagen de Andrea
ha sido solicitada por distintas marcas de productos para
sus campañas publicitarias. En la actualidad, muchas
son las que se disputan el nombre de la actriz. “La
gente creció conmigo, y en la calle reaccionan como
si yo fuese una vieja amiga –relata–, es por eso
que creen en mí como referente. Estoy a punto de asumir
el compromiso por primera vez.”
—¿La imagen personal ha sido una presión
en su carrera?
—La presión en ese sentido es una cuestión
muy nacional. Soy actriz y pongo mi cuerpo a disposición
de los papeles que me toquen. En los Estados Unidos, nadie
le cuestiona a Robert de Niro los 20 kilos que ha subido para
hacer “Toro Salvaje”. No necesariamente se requiere
60-90-60 para interpretar a una ama de casa de barrio. Pero
parece que las actrices argentinas debemos dar muchas explicaciones.
Ahora me tocan papeles de señora, y eso no significa
que no tenga cualidades y sentimientos para vivir el amor
desde el protagónico de una novela. Pero sí,
estoy atenta y suelo cuidarme en las comidas y, cuando el
tiempo lo permite, tomo sesiones de gimnasia en cápsulas
y otros tratamientos.
Desde hace cinco años, Andrea experimenta el más
intenso amor que asegura haber sentido. Cuando Anna nació,
vino con ella la mejor de las universidades. “A diario,
mi hija me da clases de vida, ella es mi motor y en ella me
redescubro. Por ella he puesto el acento en la lucha a favor
de los derechos del niño y que no se conviertan en
cientos de renglones escritos sino en hechos.”
Como suele decir, en honor a la relación con su pequeña
Anna, la actriz lleva adelante la “Fundación
Andrea del Boca”. “Se tata de un espacio para
quienes no cuentan con los recursos necesarios o la valentía
para hacer valer los derechos de sus niños o para quienes
desean colaborar en la lucha.” Actualmente, y con el
apoyo del gobierno de Libia, Andrea prepara su primer documental
sobre el peligro de los campos sembrados de minas antipersonales,
residuos de la I Guerra Mundial. “Cientos de chicos
son usados para detectarlas, y es algo que debemos detener
–asegura.- Aprovecho mi fama en ese sitio para concientizar
al mundo.”
—¿Cómo es la vida afectiva de
la mujer emblema de los cuentos de amor?
—Preparándome para recibir a quien quiera
compartir la vida conmigo. Estoy sola, y muy bien, porque
aprendí que es mejor la soledad que la compañía
“para no estar sola”. Ya no me da vergüenza
decir que no tengo pareja o ser el número impar en
una reunión, porque comprendí que se trata de
otra presión argentina. Sufrí mucho por amor,
pero aún sigo apostando.
—¿Alguna vez soñó la historia
de amor de sus padres?
—Mis padres (Nicolás y Ana María)
acaban de cumplir 49 años de casados. A mí,
no me alcanza el tiempo para imitarlos, pero alguna vez, quisiera
sentir un amor así de fuerte. Ellos estuvieron 4 meses
de novios y se casaron sin pensar demasiado, es por eso que
estoy convencida de que el éxito en el amor es algo
que se construye con el tiempo. Fui testigo de esa magia.
Aún hoy, el primer jazmín de cada temporada,
es para mamá.
Por Sebastián Soldano | Fotos
C. Casco / Perfil
|
Su primera apuesta será “Perla Negra II”,
novela que comenzará a rodar en diciembre.
Andrea fue convocada por el hotel Conrad,
de Punta del Este, como estrella del cine nacional y jurado
en la celebración anual de “La noche Hollywood”. Allí entregó
el premio a la mejor caracterización de personaje.
Andrea quiere volver a exportar las novelas
que emocionaron al mundo. Paralelamente, y junto al gobierno
de Libia, dirige un documental sobre los niños y la guerra.
Su objetivo es crear conciencia de los derechos infantiles,
prioridad de la fundación que lleva su nombre. |