Los nativos la definen con precisión como una playa ideal para leer un libro. Y aunque entre sus planes para el viaje de bodas la lectura no ocupara un lugar prioritario, la playa Brava, en Buzios, les regaló cinco días y cinco noches de puro placer.
La fiesta de casamiento fue en la Argentina y el viaje de bodas en Brasil. Y así fue como Valeria Lynch (54) y su marido brasileño, Cau Bornes (52), visitaron la exclusiva península carioca, situada a dos horas de distancia de Río de Janeiro. “Cada vez que vengo a Brasil me invade una sensación de alegría que sólo puedo encontrar aquí. Es un sueño hecho realidad poder festejar nuestro amor en mi tierra” -confesó Cau-. “Sellar un gran momento en nuestras vidas en este paraíso es para nosotros, que somos artistas, como vivir una gran canción”, dijo Valeria, mientras desde su habitación del “Brava Hotel”, observaba el mar, en una de las únicas áreas de la región que aún conserva casi intacta su naturaleza.
Con la promesa de encontrarse con momentos de armonía, magia y placer (como anticipa el eslogan del “Brava Hotel” en el que se hospedaron), el flamante matrimonio aterrizó en Río de Janeiro, el domingo 27 de abril, al atardecer. Horas antes, habían despedido a los últimos invitados en la gran fiesta para 400 personas que celebraron, en “Madero Tango”, y de la que participaron Mirtha Legrand, China Zorrilla y Moria Casán, entre otros.
Una vez en la ‘cidade maravilhosa’ —tal como es conocida Río por su verde paisaje de montañas—, los artistas fueron trasladados en automóvil durante dos horas hasta llegar al “Brava Hotel”. Este refugio, estilo boutique para enamorados, está construido a metros del mar y tiene una vista privilegiada, con habitaciones de lujo, servicio de spa y un menú diseñado exclusivamente con las delicias regionales. Con todas las comodidades a su disposición, la pareja se instaló en la suite Presidencial, estilo loft, de dos ambientes con hidromasaje, plasma y un exclusivo balcón que da a la playa. Sobre la cama king size una selección de chocolates y rosas agasajó a los novios, mientras en una frapera un champán invitaba al descorche. Bajo el velo de la discreción, se sucedió una noche en la que el matrimonio firmó la pasión que siempre supo confesar. “Todos los poetas intentaron definir la palabra amor, pero nadie lo logró. Yo amo a Valeria porque la admiro, como mujer, por su tierno corazón y delicadeza. Ella se asombra con las pequeñas cosas, con una orquídea, o cuando le escribo con lápiz labial en el espejo del baño cuánto la amo. Me emociona mucho como ser humano, como profesional, como madre, y eso es algo que me hace muy feliz”, dijo el cantante. En respuesta, Valeria expresó con naturalidad: “Creo que nuestro amor es para siempre. Sin duda. Porque en Cau encontré todo lo que había experimentado por partes en distintos hombres. Pero la conjunción de todo lo que una espera la hallé en él. La comprensión, el cariño, la amistad, un buen ser humano, alguien que no es egoísta en la pareja. Él tiene todo lo que yo buscaba y no lo voy a dejar pasar”. Hace menos de dos años, si le hubiesen preguntado a cada uno de ellos si creían que encontrarían el amor, la respuesta rozaría la negación. Sin embargo, en una función de la obra “Víctor Victoria”, que la cantante protagonizaba, Raúl y Laura Lavié fueron los que entre ellos oficiaron como lo hubiera hecho la Celestina, y ese fue el comienzo de una relación que sufriría un vertiginoso efecto climático, que aumentaría la temperatura de sus corazones. “Abrimos la cabeza y el corazón. Hay una frase que dice que la convivencia mata el amor, pero yo creo que en nuestro caso lo fortaleció. Al vivir juntos, lográs desmitificar al otro. La persona que vos creíste que era se desdibuja y aparece el ser genuino” -explicó Valeria-. Y en ese ejercicio cotidiano, ambos se descubrieron.
En el lado interior de sus anillos, una frase resume su historia: “Nos encontramos”. Y nada mejor para festejar esa unión que un brindis, junto a la piscina, un sitio ambientado por una tenue luz de velas. Ese y otros momentos fueron los anfitriones de un viaje de cinco días en el que hubo lugar para el relax, la emoción y el deleite. Parte de ese deleite fue propiciado por la cocina de primera línea del “Brava Hotel”, con platos de mar como el abadejo —una de las mejores pescas de la región—, omelettes de camarones y carpaccio de salmón, y para variar el menú, una liviana ensalada capresse, un risotto de pollo o un penne rigatti.
Para disfrutar de las más de 20 playas que escoltan la península de Buzios, el matrimonio alquiló un boogie, ideal para trasladarse en ese tipo de geografía, con el que visitaron la “Rua das pedras” (calle de piedras), donde se encuentran los mejores restó y bares de la región.
El viernes 2 de mayo, los enamorados emprendieron el regreso, con la satisfacción de haber vivido un viaje inolvidable y con la ansiedad de enfrentar una renovada vida cotidiana, ahora, como marido y mujer.
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Después de la fiesta para 400 personas que CARAS cubrió en exclusiva, el matrimonio, que, el sábado 26 de abril, se casó en Buenos Aires, al día siguiente viajó a Buzios, Brasil.
En la playa Brava, una de las más exclusivas de la región por su estado natural de conservación, Valeria y Cau vivieron cinco días de intimidad y paseos por la orilla del mar.
En la intimidad de la suite de dos ambientes con cama king size, la pareja disfrutó de románticos desayunos, frente a la vista al mar que les ofrecía su amplio balcón. |