Un recordado comercial de botines, en la década del ´70, sentenciaba: “En Europa no se consiguen”. Y ese slogan, que “el Ratón” Ayala repetía desde los televisores en blanco y negro, bien podría adaptarse al partido de los 80 goles, o al “The Perfect Polo Match”, como se bautizó al encuentro que reunió en la cancha a ocho jugadores con 10 goles de hándicap. Divididos en dos equipos confeccionados al azar, Granaderos y Patricios se enfrentaron durante ocho disputadísimos chukkers en el Club Centauros (entre General Rodríguez y Pilar), con victoria de los primeros por 15 a 14.
La referencia con esa publicidad no es casual, ya que a mediados de los ´70 tuvo lugar el último antecedente que registra un encuentro de este tipo. En aquella oportunidad, nombres como los de Horacio y Alberto Pedro Heguy, Gastón y Francisco Dorignac, Juan Carlos y Alfredo Harriott, Gonzalo Tanoira y Daniel González le dieron forma al triunfo de El Trébol sobre Venado Tuerto, en el que por entonces se dio en llamar “el partido del siglo”. Esta vez, los nombres que animaron la jornada fueron los de las estrellas de hoy: los hermanos Facundo y Gonzalo Pieres, Pablo Mac Donough, Bartolomé Castagnola y Bautista Heguy (Granaderos); Marcos e Ignacio Heguy, Adolfo Cambiaso, Miguel Novillo Astrada y Agustín Merlos (Patricios). Sí, diez jugadores con diez de hándicap que, en realidad, deberían de haber sido doce, pero compromisos personales les impidieron a Mariano Aguerre y a Lucas Monteverde ser parte del espectáculo.
El sol, contrariando los pronósticos de lluvia, acompañó durante toda la tarde, posibilitando que los tres mil presentes disfrutaran del mejor polo del mundo. Como suele suceder en estos espectáculos, por las gradas y las instalaciones de Centauros desfilaron toda clase de personalidades. Comenzando por Jorge Zorreguieta y María del Carmen Carricat (padres de la princesa Máxima Zorreguieta), habitués de la disciplina e infaltables todos los diciembres en las finales del Abierto Argentino de Polo. Y siguiendo por el empresario Santiago Soldati, Delfina Frers, José Luis Clerc, Lucas Bocchino, Federico Alvarez Castillo, y Paulina Trotz con sus padres, Ernesto Trotz y la trilliza María Laura Fernández Rousse. El total de lo recaudado se destinará a tres entidades de bien público: Manos del Sur, Banco de Alimentos y Nuestra Señora del Pilar, según explicó el coordinador de la movida, Roberto “Tato” Lanusse.
A la caída del sol llegó el fin de fiesta, con la entrega del Taco de Oro al equipo ganador, diseñado por el orfebre Juan Carlos Pallarols, y la respectiva medalla a cada uno de los participantes.
Además, cada integrante de los Granaderos se llevó un reloj de Hublot, main sponsor del evento, y Agustín Merlos recibió un teléfono de Pantech, por ser el goleador del partido. Mientras Adolfito Cambiaso -que acaba de jugar su última temporada de Palm Beach-, no se cansaba de firmar autógafos y sacarse fotos, todos coincidieron en el deseo de tener más citas de ese tipo. Ramón Franco, titular de la Asociación Argentina de Jugadores de Polo, señaló que ya están comprometidos los auspiciantes para que el evento se realice durante los próximos dos años, y así no tener que esperar más de tres décadas para repetirlo. Más que nunca, “el Ratón” Ayala tenía razón: Ochenta goles de hándicap, “En Europa no se consiguen”. Y el polo argentino, orgulloso de poder mostrarlo a los cinco continentes.
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Felices por el reciente reencuentro con su hija en Buenos Ares, los padres de la princesa de Holanda desbordaron simpatía en el polo, el deporte que sin duda más los apasiona.
Cosa rara en él, a Adolfito Cambiaso esta vez le tocó perder, ya que su equipo, Patricios, cayó por 15 a 14. Recién llegado de la temporada de Palm Beach, y ya con un pie en Inglaterra, volvió a ser el preferido para los autógrafos y las fotos, como esta que se sacó con una criatura.
Los habitués del polo se acercaron hasta Centauros para ver un partido que no se da todos los días. Paulina Trotz conserva intacta toda su belleza y sensualidad. |